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viernes, 29 de abril de 2011

Comentario de pintura: El beso (Klimt)

El autor de esta obra es el austríaco Gustav Klimt . El título de la obra es "El Beso". Esta obra fue realizada entre 1907 y 1908. Gracias a los soportes y dimensiones descubrimos que se trata de un óleo sobre lienzo de 180 x 180 centímetros. Esta obra está conservada y expuesta en la Österreichische Galerie Belvedere de Viena.
Refleja un retrato de una pareja  que se abraza ante un reducido prado repleto de florecillas, siendo difícil interpretar si están arrodillados o de pie. Ese prado finaliza de forma brusca, como si el pintor quisiera situar a los amantes al borde del precipicio. . El ceñido vestido nos presenta claramente las formas femeninas, dejando ver piernas, hombros y brazos, sujetándose la joven con los dedos de los pies para evitar el precipicio. Su cabeza presenta una escorzada postura, inclinada hacia atrás y vuelta de lado, mirando hacia la perspectiva del espectador a pesar de sus ojos cerrados. El hombre también presenta una escorzada postura, sujetando con sus manos la cabeza de la amada, dejando ver sólo la cabeza coronada de flores. Buena parte de los especialistas dicen que se trata de una escena protagonizada por el propio Klimt y su buena amiga Emile Flöge. Quizá el elemento más extraño sea el precipicio, símbolo de peligro al que podía dirigirse la relación, por lo que la mujer se aferra con sus pies a la pradera. El gesto de la mujer también ha sido interpretado como rechazo ante la agresión al que la somete el hombre.
 Es un retrato de Gustav Klimt con su amiga Emile Flöge abrazándose y dándose un beso. La técnica utilizada es el óleo. La pareja se enmarca también con una aureola dorada, vistiendo ambas figuras de ese color, adornadas sus vestimentas con rectángulos negros y grises el hombre y círculos de colores el de la mujer.




Los colores que resaltan en la obra son cálidos,en contraposición con el fondo, donde predominan los tonos ocres. El color dorado enmarca a los personajes principales de la obra, haciéndolos resaltar del resto de la composición.La utilización de la luz en la obra sirve para resaltar la parte central del cuadro con unos colores muy vivos y con mucha luz, como es el caso del dorado. La presencia de luz destaca por su ausencia en el fondo.
impio, puro, claro y bien definido; y delicado porque es fino, suave y tierno.  Utiliza modernas líneas del simbiolismo, siempre sostenido con un trazo elegante en el que aparecen mujeres de morbosa fascinación.
 Prevalece una línea quebrada e irreal. El dibujo es neto porque es l
Caracteres del estilo:
-Se responde al deseo de superar el academicismo e Impresionismo.
-Temas de contenido simbólico-conceptual.
-Insistencia en la línea y en el dibujo muy expresivo.
-Es una pintura de carácter lineal y suave
-Formatos alargados y apasiados.
-Se recrea en el tema de la mujer, la perversión y el erotismo.
-Excesivo decorativismo, que pueda adelantar la abstracción.
-La línea independiente que avanza hacia el Expresionismo posterior.
Klimt es un pintor austriaco. Fue la figura más representativa del modernismo pictórico (Jugendstil) en el mundo de habla alemana. Se formó en la escuela de artes aplicadas de su ciudad natal y triunfó como autor de grandes pinturas decorativas en un estilo de corte academicista, del que constituyen un buen exponente las pinturas de la escalera del Museo de Historia del Arte de Viena. (Viena, 1862 - id., 1918)
El beso es una obra del pintor austríaco Gustav Klimt y probablemente su obra más conocida. Es un óleo sobre lienzo de 180 x 180 centímetros, realizado entre 1907-08.
Esta obra, que sigue los cánones del Simbolismo, es una tela con decoraciones y mosaicos y fondo dorado.
Esta obra se completa con la del friso de Klimt en el comedor del palacio Stoclet de Bruselas, en el que la metamorfosis de la pareja se consuma y nace un nuevo laurel. Esta perspectiva, apoyada en la literatura, da un sentido a esta obra de Klimt en un contexto iconográfico, no sólo metafórico, de la historia del arte.
Las figuras de los amantes están representadas ante un fondo dorado que enlaza con los iconos bizantinos y rusos. La pareja se abraza ante un reducido prado repleto de florecillas, siendo difícil interpretar si están arrodillados o de pie. Ese prado finaliza de forma brusca, como si el pintor quisiera situar a los amantes al borde del precipicio (interpretados por Schorske como un símbolo fálico)

Las funciones y el significado de la obra se ve claramente, ya que Klimt tiene un arte culto y a la vez turbador que expresa de forma soberbia la decadencia de un mundo, de una época, de unos artistas, de unos escritores…que fueron testigos de la carnicería de una guerra que estalló en 1914.
En esta obra Klimt consiguió concretar la búsqueda de la relación entre figura y fondo y crear la irrepetible atmósfera del abandono de los sentidos.
Alrededor de los dos amantes se entreteje un panel de exuberancia. Los enamorados están como encerrados en capullo de oro del que apenas escapan las cabezas y las manos. Representó las ropas de los dos amantes rigurosamente bidimensionales, como libres inserciones decorativas, llenas de valor simbólico. En la capa del hombre alternan manchas rectangulares blancas y negras, sobre fondo dorado y el forro de la capa, tras la figura femenina, está decorado con motivos en espiral que resaltan el sentido rotatorio del brazo que rodea a la figura femenina.
No falta la interpretación simbólica: el prado salpicado de flores se interrumpe bruscamente y los pies de la chica quedan en el borde del terreno, mientras el fondo dorado da a entender la presencia del abismo.
Klimt ofreció una versión romántica de un gesto que durante milenios había mantenido el mismo valor, pero con una efusividad quizás fuera del tiempo. Este artista confiere al beso, la poesía y la dulzura. Cuando no trabaja para un cliente, Klimt deja de lado toda reserva y da rienda suelta a su creatividad. Sus mujeres aparecen entonces peligrosas e intuitivas. Se presentan a la vez seductoras y como elemento de perdición, mujeres fatales que son fuente de vida pero cuya presencia va asociada a la muerte. Las pinta en todas sus posiciones, incluso las más osadas, vestidas y desnudas, solas o en grupo. Representa frecuentemente el amor lésbico. El hombre apenas aparece, y si lo hace es sólo como accesorio para realzar la presencia de la mujer. Gracias a sus retratos de mujeres disfrutará de independencia económica. Serán imágenes suaves, de tonos claros y fondos neutros donde hace uso de las técnicas impresionistas. Las mujeres aparecen apacibles, ensimismadas, con mirada melancólica o ausente. Éste es el artista inofensivo apreciado en Viena (Emilie Flöge)
Las visiones de Klimt están llenas de vida, y al mismo tiempo, la muerte, los ciclos vitales de la humanidad y el significado de la vida son una obsesión que reflejará en multitud de obras, como el Beso.
Una de las obras antecedentes más importantes es Esperanza I (1903) en la que el erotismo emana de la mujer embarazada. Su impúdico bello rojo y la prominente barriga son símbolo de penetración. Rodean la imagen alegorías de dolor y muerte y las edades de la vida.

“El Beso” fue la última obra realizada por Klimt y la que mejor expresa su forma de pintar. 

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